Artículos escritos sobre "afecto" en otros sitios

Bipolaridad

Enviado por David Andrés Díaz el martes, 01 julio, 2008 a las 12:46 AM

Hoy conversando con un par de amigos, llegué a plantearme lo siguiente:

A veces tenemos 2 lados para hacer las cosas. Un lado bueno, que me alienta a seguir, y otro "malo", que me influye al rechazo de las cosas que pretendo hacer.

Todo esto en cualquier ámbito, afectivo, laboral, profesional, social, etc.

Ciertamente a veces termina ganando el lado "bueno", el aventurero, que se arriesga sin medir los efectos, y que al final abre puertas a algo mejor.

Ahora, el punto es que cuando entra en conflicto el lado "malo", se convierte todo en una osadía.

Me ha pasado, y específicamente en lo afectivo.

En lo profesional gana definitivamente lo aventurero, el lado bueno. Justamente ahora estoy influenciado por este lado que tan bien me ha hecho.

Pero el lado "malo" sigue trabajando, no ha desaparecido. Me tiene un enredo enorme en la cabeza.

Es mi lado más racional. Es el lado frío del corazón y la mente, que pide a gritos una dosis de racionalidad, de pensar realísticamente y dejar utopías de lado por algo que podría ser mejor.

El punto es, cómo puedo llegar a un concenso con los 2 polos opuestos? Cómo me siento a reflexionar si cada uno influye tanto que no me deja pensar y despejar la mente?

Confieso que todavía estoy consternado por mi experiencia del fin de semana. Un cúmulo de sentimientos se vino encima, pero no estoy seguro de qué sentiemientos.

Una amiga me decía hace unos minutos atrás: "No te ayudaría el pensar con otra mujer al lado?"

Me ayudaría eso a pensar a qué responden estas necesidades, si a ella (mi ex) o a una carencia que cualquier otra persona me puede dar?

Sería capaz de estar con alguien sólo por eso, po descubrir aquella incertidumbre? Qué pasa si me doy cuenta que ésta persona no me entrega lo que necesito? Tendré que dañar a alguien más?

Muchas preguntas sin resolver. Más reflexiones en otro capítulo.

Por mientras, les dejo un poco de buena música.

Esta canción me voló la cabeza por hoy.


Las cosas de la vida.

Enviado por David Andrés Díaz el domingo, 29 junio, 2008 a las 1:23 AM

Hace tiempo que no escribo. En parte por la flojera de hundir mis dedos en unas simples teclas, y en parte por que mi mente ha estado vacía de ideas para llenar acá, o no las ha podido conectar.

Creo que empezaré escribiendo una especie de bitácora en este lugar. Algo simple, que exprese lo que siento en algunos momentos.

Hoy voy a hablar del amor, de las oportunidades, y de la suerte que a veces podemos tener.

Me gusta hacer cosas. Me gusta crear proyectos y tratar de solucionar problemáticas que pueden resultar beneficiosas para las personas.

Algunas veces logro tener éxito, otras no.

Dejé de hacer cosas por el mismo pesimismo que me rodeaba desde que intenté realizar un par de proyectos, y en busca de ayuda y respaldo, resulta que nadie me apoyó. Quizás fue porque no me "moví" lo suficiente, y tal vez porque las propuestas no eran suficientemente buenas.

Hace una semana, repentinamente sucedieron cosas inesperadas para mí. Se me abrieron puertas que jamás pensé que las tendría. Puertas que pueden llevarme a un camino totalmente desconocido, pero que de todas formas voy a entrar a  aquellos terrenos que no conozco, para llevar a cabo ideas buenas.

Comencé también, hace unas semanas atrás, a participar en distintas cosas que me dan responsabilidades, cosas que en parte, me hacen distraerme de lo que hablé en el post anterior, la carencia afectiva.

Ciertamente este cúmulo de cosas que se me presentaron fueron la oportunidad perfecta para escapar al recuerdo de la soledas, la carencia y el pesimismo en algunos ámbitos. Me permiten desarrollarme de una manera distinta, de desarrollar plenitud y gratificación sabiendo que mejoro cosas, que hago cosas que son una oportunidad para mí y para los demás. Me siento bien con eso.

Hasta hoy.

No he contado aún, que hace un año y medio aproximadamente que estoy solo, luego de una relación de 3 años.

Hoy, tras unos meses de no verla, apareció sopresivamente. Mi ex novia. Una aparición que me dejó sorprendido, magullado por dentro, confundido e impotente por no saber qué decir.

He aquí el centro del tema. Cuando la ví, y durante el rato que estuvo conmigo, sentí cosas tan terribles, tan confusas, impulsos que quería ejecutar, ideas que me rondaban la mente mandándome mensaje subliminales, ideas que no lograba conectar.

Quería decirle cosas. Quería recordar viejos tiempos. La miraba con disimulo, la quería abrazar, tocar, besar, oler. Pero al mismo tiempo, un rechazo me lo impedía. Era como si delante de todos había un yo queríendo hacer las cosas anteriormente descritas, y otro yo obstaculizándome el paso.

Ese último yo es el que habló para sí mismo cuando conducía de vuelta a casa, tras dejarla en su hogar.

Ese yo me decía: "esa carencia es de afecto, no de ella, olvídate". Ese yo se respondía las preguntas que se hacía.

- "La necesitas a ella o a cualquiera?"

- "Qué necesitas, amor de ella, o pasar el momento para no estar solo?"

- "No te confundas, a ella no la quieres. No la necesitas. Lo que necesitas es un poco de afecto. Lo que te dé cualquier personas te va a servir".

Como leen, tengo una confusión enorme en mi cabeza. No sé cómo conectar las ideas.

Qué es lo que siento. Estoy realmente sintiendo ganas de revivir cosas del pasado, o estoy respondiendo a estímulos que tienen que ver con la falta de afecto?

Voy a pensar, mejor.

 


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2 personas que comparten algo. Una visión muy particular de la vida, que escriben sobre experiencias, pensamientos y cosas sin importancia alguna.

He aquí una bitácora de vida.

 

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