Bienvenidos, primero que todo, a cosas de la vida.
En este lugar me explayaré en mi forma más personal, contándoles mis experiencias, compartiendo bella música entre otras cosas.
Partiré con un verdadero copy/paste de un artículo escrito por mí en un blog amigo (Caballeros de la Palabra), y que se basa en un problema que me aqueja.
Disfruten, abúrranse, como sea, sean bienvenidos.
Mi vida transcurre normalmente. Me considero una persona con un potencial que es muy aprovechable. Confío en mis capacidades y mi autoestima es buena cuando tengo que hacer alguna tarea que involucra mostrar mi actitud frente al mundo, y convencer a personas de que me entreguen apoyo en algo.
Soy bueno en eso. Pero hay algo que falla. Hay algo que me impide avanzar en otro ámbito. Una carencia que muchos tenemos, la carencia afectiva.
Falto de cariño, o llámese como sea, el darse cuenta de que careces de personas que estén ahí para ayudarte, o de una pareja que te acompañe a través de tus altos y bajos, es algo que golpea rotundamente la emocionalidad y la vida en general, cuando le tomas mucha importancia. Convives con eso, y llega un momento en el cual tu mente te resigna a que vivirás así. Solo.
Pero luego empiezas a cubrir esa carencia, no justamente supliéndola, sino que poniendo un parche con otra cosa que puede, al menos, hacerte pasar el momento.
Me refiero, con esto, a buscar otras alternativas de llenar ese vacío, como por ejemplo, la gratificación por medio de logros personales, satisfacer el ocio personal, la vida nocturna, las amistades rápidas y alguna que otra cosa.
Pero nos olvidamos que esas carencias todavía existen, y entramos en una montaña rusa, en donde cada cierto tiempo te das cuenta que ese componente no lo tienes, y los ánimos se te vienen abajo, pero luego de un tiempo, olvidas nuevamente y suples con alguna otra cosa, hasta que el sentimiento de “algo me falta” vuelva nuevamente.
Dicho caso es el mío. Por medio de una gratificación personal, tapo ese vacío que me queda al no tener una entrada afectiva que me alimente el corazón. Por ejemplo, me gratifica el hecho de ser un buen líder, y de saber que cuento con la capacidad de guiar una organización o agrupación.
También me gratifica en saber que poseo buenas ideas, que mis proyectos dan resultados inesperados, y el tener éxito temprano, siendo casi como trascendente en ciertos trabajos.
Eso me llena, me mantiene durante un tiempo arriba, con los ánimos en buen estado. Pero llega el momento en donde esa alegría se acaba, y vuelve a caer el ánimo, porque nace la necesidad de alimentar nuevamente la carencia.
Tendemos a ser así algunas veces?
Suplimos falencias con otras cosas, dejando de lado las necesidades de afectividad u otras materias personales, que nos afectan el diario vivir, y a veces nos impide crecer?
Es así?
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es una compensación natural......es incluso para muchas personas a la inversa que contigo...llenamos lo afectivo y descuidamos lo material....sin embargo el poder analizarlo en la forma en que lo estas haciendo es mucho más que el primer paso para salir triunfante de esa montaña rusa...y comenzar a disfrutar de la vida completa....de las areas llenas ......y de los afectos encontrados.
David crecemos con o sin dolor....suave o tajantemente....pero crecemos....
Un Abrazo Cordial y empatico.
Lili