Partió bien pero está terminando pésimo (y eso que recién es miercoles).
El retiro de mis padres fue todo un éxito. Se nota mucho que lo disfrutaron y que volvieron totalmente renovados. Al menos eso sentí cuando los ví, los abracé y sentí que las cosas fueron más cálidas, y serán así de ahora ne adelante.
Punto aparte es que aquellas personas que hicieron posible que mis padres pudieran irse de retiro, son realmente bondadosas. Y lo más particular de todo es que ni siquiera nos conocían haste hace unas semanas atrás. Pero hicieron todo lo posible por atendernos mientras nuestros padres no estaban, y más encima les prepararon un recibimiento con bombos y platillos.
Eso es notable. Una muestra de que este mundo no está nada mal, y que hay gente que por ayudar a los demás, sin pedir nada a cambio, puede sacrificar mucho. Esa es la gente que cuenta, la que tiene bondad infinita para entregar.
Contrastando con todo lo anterior, el Lunes tuve mi examen de Derecho. Necesitaba una buena nota para pasar el ramo, pero creo que no me fue bien.
Estaba nervioso, pero la materia la sabia. El problema es que había puntos que consideré que no eran muy importantes, y que no repasé lo suficiente.
Justamente, mi "suerte" me acompañó, y la primera pregunta era de algo que me acordaba muy poco, o mejor dicho, me acordaba nada.
La segunda era un poco más fácil, pero contesté a medias porque se me olvidó una tontera.
En fin creo que reprobé Derecho, a menos que haya un milagro y el profesor se vuelva bondadoso con los alumnos de un momento a otro, que creo, no sucederá.
Hoy tenía otro examen, a las 8:15. Desperté a las 8, a una hora y media de mi universidad. Como en el buen chileno, "cagué", así que mañana iré a ver si hay alguna segunda oportunidad que dudo mucho, porque no existen las segundas oportunidades en estos ramos. Si tengo un 1 (que es evidente). repruebo el ramo.
Ahora con estos resultados no puedo ir donde el decano y preguntarle si todavía me entregará el respaldo de la facultad. No soy un alumno ejemplar, ni tampoco muy sacavueltas, pero se supone que si me van a premiar con el patrocinio, por lo menos lo deberían hacer por los méritos de ser un buen alumno, cosa que ya no sucedió.
Así que estoy decidiendo bajarme del proyecto, aunque sea de mío, pero creo que a lo mejor mis compañeros de equipo podrán seguir.
A lo mejor puedo seguir en otras cosas actividades, pero se me quitan los ánimos.
Quiero renunciar a mi cargo de representante, pero el estatuto y esas reglas tontorronas me lo impiden.
Recién es miércoles, y ya andamos mal. ojalá el fin de semana sea un poco más ameno.
Ahora es cuando comienza a relucir ese sentimiento de soledad.
En un operación encubierta, hoy tengo que cruzar Santiago en búsqueda de unas cartas secretas de las cuales nadie se puede enterar (sólo ustedes).
Mis padres hoy se van a un retiro de matrimonios, hasta el domingo. Resulta que tenemos que escribirles cartas, y sus madres también, así que tuve que recurrir a la osadía de contactar a mi abuela (mamá de mi padre) para que le escribiera una carta.
El problema: está donde una de sus hijas, en las faldas de la cordillera. Mis padres se van a las 6:30 y yo recién las iré a buscar a las 5. De ahí son 1:30 hrs de vuelta, y en auto. Si fuera en micro, no llego nunca.
Cambiando el tema, necesito que, si tienen tiempo, respondan lo siguiente en mi otro blog (tengo como 12356623 blogs)
Qué raro, esto se ha convertido en una especie de bitácora diaria.
Me cuesta levantarme, es una de las pocas cosas que reconozco.
Mientras veo a mi perro esperando que le abra la puerta para que salga a hacer sus necesidades, pienso en que tengo que ir a dar examen, pero a la vez no quiero. Quiero quedarme acostado todo el día.
Desde un tiempo que me cuesta mucho levantarme. Siento que la cama me absorve, que me atrapa y que en las mañanas, apenas suena la alarma, me envenena con más sueño para no despertar.
Creo que no soy el único. El típico "5 minutos más" ya se transformaron en "aah, media hora más, total no tengo nada que hacer", y así reprogramo y reprogramo la alarma sin fin.
Siempre le he tenido un temor a las experiencias nuevas, a la gente nueva que nos plantea nuevos desafíos.
Este fin de semana mis padres se van a un retiro, y resulta que unas parejas serán nuestros cuidadores (aunque ya sepa cuidarme solo), y prepararán una serie de actividades para la llegada de mis padres el día domingo.
Tenemos que escribir una serie de cartas para ellos mientras estén en el retiro, y tengo que ir a buscar unas cartas de los hermanos y de sus padres. Si no fuera por que me gusta conducir, no curzaría Santiago para ir a buscar esas cartas.
Ya, es tarde, debo ir a preparar las cosas. No he estudiado, pero confío en que me irá bien.
Lo malo es que tengo que ir formal. Qué estupidez.
Les dejo una canción que levanta el ánimo en días de flojera extrema.
Cuento corto. Debería estar haciendo miles de cosas que tengo planeadas, pero no hago más que perder el tiempo.
Qué F-L-O-J-E-R-A.
Si tan sólo alguien me tomara de las manos y las metiera a un enchufe para darme un golpe de corriente, estaría todo arreglado. A lo mejor no, me daría un ataque a la cuchara y estaría en traje con tapa.
El asunto es que algo me falta. A veces me río de mi mismo porque nunca comienzo a hacer las cosas hasta que es muy tarde. Es más, debería ahora estar creando un blog que es parte de un proyecto, pero no me dan ganas. Y así termina la cosa.
Debería estar estudiando. Pero no tengo ganas. No hay ganas de hacer nada, salvo alimentar el ocio.
Si hubiera un trabajo por no hacer nada, gastar aire y consumir alimentos, sería millonario.
En mi vagancia encontré unos blogs buenos, y algo de buena música escuché también.
Hoy conversando con un par de amigos, llegué a plantearme lo siguiente:
A veces tenemos 2 lados para hacer las cosas. Un lado bueno, que me alienta a seguir, y otro "malo", que me influye al rechazo de las cosas que pretendo hacer.
Todo esto en cualquier ámbito, afectivo, laboral, profesional, social, etc.
Ciertamente a veces termina ganando el lado "bueno", el aventurero, que se arriesga sin medir los efectos, y que al final abre puertas a algo mejor.
Ahora, el punto es que cuando entra en conflicto el lado "malo", se convierte todo en una osadía.
Me ha pasado, y específicamente en lo afectivo.
En lo profesional gana definitivamente lo aventurero, el lado bueno. Justamente ahora estoy influenciado por este lado que tan bien me ha hecho.
Pero el lado "malo" sigue trabajando, no ha desaparecido. Me tiene un enredo enorme en la cabeza.
Es mi lado más racional. Es el lado frío del corazón y la mente, que pide a gritos una dosis de racionalidad, de pensar realísticamente y dejar utopías de lado por algo que podría ser mejor.
El punto es, cómo puedo llegar a un concenso con los 2 polos opuestos? Cómo me siento a reflexionar si cada uno influye tanto que no me deja pensar y despejar la mente?
Confieso que todavía estoy consternado por mi experiencia del fin de semana. Un cúmulo de sentimientos se vino encima, pero no estoy seguro de qué sentiemientos.
Una amiga me decía hace unos minutos atrás: "No te ayudaría el pensar con otra mujer al lado?"
Me ayudaría eso a pensar a qué responden estas necesidades, si a ella (mi ex) o a una carencia que cualquier otra persona me puede dar?
Sería capaz de estar con alguien sólo por eso, po descubrir aquella incertidumbre? Qué pasa si me doy cuenta que ésta persona no me entrega lo que necesito? Tendré que dañar a alguien más?
Muchas preguntas sin resolver. Más reflexiones en otro capítulo.
Hace tiempo que no escribo. En parte por la flojera de hundir mis dedos en unas simples teclas, y en parte por que mi mente ha estado vacía de ideas para llenar acá, o no las ha podido conectar.
Creo que empezaré escribiendo una especie de bitácora en este lugar. Algo simple, que exprese lo que siento en algunos momentos.
Hoy voy a hablar del amor, de las oportunidades, y de la suerte que a veces podemos tener.
Me gusta hacer cosas. Me gusta crear proyectos y tratar de solucionar problemáticas que pueden resultar beneficiosas para las personas.
Algunas veces logro tener éxito, otras no.
Dejé de hacer cosas por el mismo pesimismo que me rodeaba desde que intenté realizar un par de proyectos, y en busca de ayuda y respaldo, resulta que nadie me apoyó. Quizás fue porque no me "moví" lo suficiente, y tal vez porque las propuestas no eran suficientemente buenas.
Hace una semana, repentinamente sucedieron cosas inesperadas para mí. Se me abrieron puertas que jamás pensé que las tendría. Puertas que pueden llevarme a un camino totalmente desconocido, pero que de todas formas voy a entrar a aquellos terrenos que no conozco, para llevar a cabo ideas buenas.
Comencé también, hace unas semanas atrás, a participar en distintas cosas que me dan responsabilidades, cosas que en parte, me hacen distraerme de lo que hablé en el post anterior, la carencia afectiva.
Ciertamente este cúmulo de cosas que se me presentaron fueron la oportunidad perfecta para escapar al recuerdo de la soledas, la carencia y el pesimismo en algunos ámbitos. Me permiten desarrollarme de una manera distinta, de desarrollar plenitud y gratificación sabiendo que mejoro cosas, que hago cosas que son una oportunidad para mí y para los demás. Me siento bien con eso.
Hasta hoy.
No he contado aún, que hace un año y medio aproximadamente que estoy solo, luego de una relación de 3 años.
Hoy, tras unos meses de no verla, apareció sopresivamente. Mi ex novia. Una aparición que me dejó sorprendido, magullado por dentro, confundido e impotente por no saber qué decir.
He aquí el centro del tema. Cuando la ví, y durante el rato que estuvo conmigo, sentí cosas tan terribles, tan confusas, impulsos que quería ejecutar, ideas que me rondaban la mente mandándome mensaje subliminales, ideas que no lograba conectar.
Quería decirle cosas. Quería recordar viejos tiempos. La miraba con disimulo, la quería abrazar, tocar, besar, oler. Pero al mismo tiempo, un rechazo me lo impedía. Era como si delante de todos había un yo queríendo hacer las cosas anteriormente descritas, y otro yo obstaculizándome el paso.
Ese último yo es el que habló para sí mismo cuando conducía de vuelta a casa, tras dejarla en su hogar.
Ese yo me decía: "esa carencia es de afecto, no de ella, olvídate". Ese yo se respondía las preguntas que se hacía.
- "La necesitas a ella o a cualquiera?"
- "Qué necesitas, amor de ella, o pasar el momento para no estar solo?"
- "No te confundas, a ella no la quieres. No la necesitas. Lo que necesitas es un poco de afecto. Lo que te dé cualquier personas te va a servir".
Como leen, tengo una confusión enorme en mi cabeza. No sé cómo conectar las ideas.
Qué es lo que siento. Estoy realmente sintiendo ganas de revivir cosas del pasado, o estoy respondiendo a estímulos que tienen que ver con la falta de afecto?
Bienvenidos, primero que todo, a cosas de la vida.
En este lugar me explayaré en mi forma más personal, contándoles mis experiencias, compartiendo bella música entre otras cosas.
Partiré con un verdadero copy/paste de un artículo escrito por mí en un blog amigo (Caballeros de la Palabra), y que se basa en un problema que me aqueja.
Disfruten, abúrranse, como sea, sean bienvenidos.
Mi vida transcurre normalmente. Me considero una persona con un potencial que es muy aprovechable. Confío en mis capacidades y mi autoestima es buena cuando tengo que hacer alguna tarea que involucra mostrar mi actitud frente al mundo, y convencer a personas de que me entreguen apoyo en algo.
Soy bueno en eso. Pero hay algo que falla. Hay algo que me impide avanzar en otro ámbito. Una carencia que muchos tenemos, la carencia afectiva.
Falto de cariño, o llámese como sea, el darse cuenta de que careces de personas que estén ahí para ayudarte, o de una pareja que te acompañe a través de tus altos y bajos, es algo que golpea rotundamente la emocionalidad y la vida en general, cuando le tomas mucha importancia. Convives con eso, y llega un momento en el cual tu mente te resigna a que vivirás así. Solo.
Pero luego empiezas a cubrir esa carencia, no justamente supliéndola, sino que poniendo un parche con otra cosa que puede, al menos, hacerte pasar el momento.
Me refiero, con esto, a buscar otras alternativas de llenar ese vacío, como por ejemplo, la gratificación por medio de logros personales, satisfacer el ocio personal, la vida nocturna, las amistades rápidas y alguna que otra cosa.
Pero nos olvidamos que esas carencias todavía existen, y entramos en una montaña rusa, en donde cada cierto tiempo te das cuenta que ese componente no lo tienes, y los ánimos se te vienen abajo, pero luego de un tiempo, olvidas nuevamente y suples con alguna otra cosa, hasta que el sentimiento de “algo me falta” vuelva nuevamente.
Dicho caso es el mío. Por medio de una gratificación personal, tapo ese vacío que me queda al no tener una entrada afectiva que me alimente el corazón. Por ejemplo, me gratifica el hecho de ser un buen líder, y de saber que cuento con la capacidad de guiar una organización o agrupación.
También me gratifica en saber que poseo buenas ideas, que mis proyectos dan resultados inesperados, y el tener éxito temprano, siendo casi como trascendente en ciertos trabajos.
Eso me llena, me mantiene durante un tiempo arriba, con los ánimos en buen estado. Pero llega el momento en donde esa alegría se acaba, y vuelve a caer el ánimo, porque nace la necesidad de alimentar nuevamente la carencia.
Tendemos a ser así algunas veces?
Suplimos falencias con otras cosas, dejando de lado las necesidades de afectividad u otras materias personales, que nos afectan el diario vivir, y a veces nos impide crecer?
Hola!. Este es tu primer post. Puedes borrarlo o editarlo si quieres.
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